El Rapto, Norton Maza

Curador de exposiciones individuales y colectivas en Latinoamérica, España y Estados Unidos.

2016, Curaduría de exposición individual de Norton Maza en el Museo nacional de Bellas Artes, Chile.CckOnGPWEAAVfWv

 

Norton Maza instala una bóveda temporal en el Museo Nacional de Bellas Artes

La obra se compone de una gran instalación central, en la que se mezclan elementos de la cultura de masas y citas al imaginario medieval. Curada por Juan José Santos, “El rapto” se presenta en la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes entre el 10 de marzo y el 8 de mayo de 2016.

“Quizás sorprenda ver una obra que recuerda a un tipo de pintura de otra época (sobre una bóveda), con una estética también anacrónica, para introducir preocupaciones que ocurren en la actualidad. Es decir; arte contemporáneo en un soporte medieval. Los artistas siempre han actualizado, incluyendo personajes, vestimentas, arquitecturas o elementos de su época para ilustrar episodios escritos en la antigüedad. Maza está ilustrando un rapto”. Dice el curador Juan José Santos sobre la obra del artista chileno Norton Maza, y que se presenta en la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes desde el 10 de marzo al 8 de mayo de 2016.

Lo que ve el espectador al ingresar a la sala está hecho para provocar, desde un principio, el efecto que sugiere el título: un haz de luz que sale de una gran instalación central con forma de bóveda, bajo la que es posible apreciar una escultura policromada; la figura de una joven encapuchada, vestida con conocidas marcas, que parece estar siendo abducida por esta luz, y que yace sobre una llama construida en bronce. Esta figura femenina “aparece sin rostro en una maniobra contradictoria: se tapa su cara, pierde su identidad, para que cualquiera se pueda identificar con ella”, de acuerdo al curador.

La instalación requiere de 20 anclajes: cornamusas en forma de gárgolas fue la opción de Maza. La sala está ambientada en colores oscuros, y trabajada con retroiluminación para agudizar las impresiones del visitante. Al respecto dice el curador: “Pienso en el protagonismo de la luz en el arte medieval. En la arquitectura gótica, como metáfora de la presencia divina”. En total, al artista y a su equipo —integrado por carpinteros, escenógrafos e iluminadores— les tomó cerca de un año de trabajo llevar a cabo todas las piezas y la pintura que conforman la obra.

En El rapto, se mezclan elementos del imaginario medieval con otros de la cultura de masas, de las multinacionales, iconografía bélica o temas de actualidad política. En palabras del propio artista, la obra es, por un lado, una cita “a la pintura celestial de nave” que, en contrapunto a la figura femenina bajo ella, da cuenta de las contradicciones ideológicas del presente. “Es el rebelde que se contradice todo el tiempo, que es ‘abducido’ en cierta forma por la sociedad de consumo y que finalmente termina siendo un estereotipo de la misma”, dice Maza.

De acuerdo a Juan José Santos, la instalación funciona al modo de un OVNI en el que es posible rastrear los ecos de obras como El éxtasis de Santa Teresa (1647-1651, Gian Lorenzo Bernini) o de escenas de El Bosco, pero también de películas ícono del imaginario pop, como La Guerra de las Galaxias. La estructura es también un recordatorio: “la catástrofe permanente nos acompaña: pende sobre nosotros”.

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