Instantáneas de un viaje en tren, Isidoro Valcárcel-Medina

Curador de exposiciones individuales y colectivas en Latinoamérica, España y Estados Unidos.

Centro Cultural de España en Bolivia, septiembre-noviembre del 2015.

 

ISIDORO VALCÁRCEL MEDINA.- “INSTANTÁNEAS DE UN VIAJE EN TREN”.-

 

Juan José Santos

 

 

La obra del artista Isidoro Valcárcel Medina está en Bolivia, por primera vez. Y una de las grandes preguntas, que yo, como curador de la exposición, también me hago, es si el público boliviano entenderá igual que el español, o el chileno (la primera sede de esta muestra fue Santiago de Chile) podrán entender por igual la propuesta.

 

Y tengo que reconocer que hay un aspecto que no se entiende de igual manera. Pero empecemos por los entendimientos fructíferos. La obra de Isidoro es sencilla, de ideas simples, aunque sugerentes y estimulantes. En este caso la intención (utópica) es traducir el tiempo en distancia a través de dibujos y, sobre todo, de su disposición en la sala. Es un concepto tan escueto como inmensas son sus posibilidades. Y es una oferta universal; la puede entender por igual un ciudadano español, como uno boliviano. Para sumarnos al juego nos invita a realizar un viaje que él hizo en el 2014; un trayecto en tren. A pesar de que en Bolivia el uso del tren es limitado, gran parte de la población conoce, e incluso, ha usado este medio de transporte. Luego también puede empatizar con la ilusión, la fantasía de realizar un viaje en tren.

 

Pero como anunciaba, hay un elemento que escapa. Y es la referencia concreta a un paisaje, a una señalética, a unos referentes de España a través de los dibujos; pueblos de Castilla, letreros relacionados con la realidad española, y evocaciones de estaciones de tren que, por su fisonomía, no se encuentran en Latinoamérica. Es un detalle, una distancia, o un reto que se plantea al público boliviano.

 

Pero creo, o más bien, espero, que esta exposición conlleve más beneficios que impedimentos. Sobre todo, el de poder, con una idea modesta, elevar la reflexión y la imaginación del espectador hacía lugares a los que no frecuenta, a estaciones en las que no ha parado. Porque este es, en esencia, un viaje mental.

 

Isidoro Valcárcel Medina hizo un viaje en tren durante un día. Se propuso un juego y nos invita a unirnos.

 

Realizó un rápido dibujo de lo que veía desde la ventanilla del vagón, una visión elemental del paisaje exterior. Un boceto instantáneo. Posteriormente, a los pocos segundos, hizo un segundo dibujo, más realista. Y por último, después de un tiempo más largo, bosquejó una tercera interpretación, totalmente libre y personal.

 

Se enganchó a su propio juego y dibujó más de cincuenta bloques de tres dibujos cada uno. Se le ocurrió que estaría interesante intentar mostrar de algún forma, el hecho de que entre la realización de cada bloque de dibujos discurrió un tiempo diferente. Es decir: entre el boceto instantáneo y las siguientes dos interpretaciones (la realista y la libre), y el subsiguiente bloque, pasó un determinado tiempo, en unos fue mucho, en otros, poco. Los tiempos transcurridos aparecen escritos a mano por el artista en cada dibujo. Para lograrlo, decidió trabajar con la disposición de los dibujos en las salas de la exposición. Tras los cálculos necesarios, logró una distancia que podría emular los intervalos temporales. Consiguió transformar el tiempo en espacio. Como curiosidad, un minuto de tiempo, según este sistema, equivale a diecisiete centímetros. Los números son siempre aliados de las aventuras de Valcárcel Medina.

 

La poesía está presente en este trabajo de una forma implícita y explícita. En algunos dibujos aparecen textos: fragmentos de poemas y de textos de Ramón Gómez de la Serna o de Pablo Neruda. Y lo más observadores verán referencias en el paisaje que localiza el viaje geográficamente.

 

La muestra “Instantáneas de un viaje en tren”, ideada en específico para el Centro Cultural de España en Chile, permite al espectador realizar el viaje con Valcárcel Medina. Viajar –mentalmente- en el tiempo y viajar en el espacio. Podrá reflexionar sobre los cambios de perspectiva, las diferentes formas de recordar una experiencia o de traducirla. Identificar una manera de dibujar el tiempo. De cómo la duración de una acción se puede medir de modo objetivo y subjetivo.

 

“El tiempo es un lugar geométrico”, dice el artista. En anteriores trabajos suyos, Isidoro Valcárcel Medina ha trabajado con estos mismos tópicos. Por ejemplo, en algunos de sus primeros trabajos, como cuando repartió octavillas en el metro de Madrid, o en las “Pinturas secuenciales” (1962) (en el que pintaba planos cruzados por líneas, basándose en el paisaje que veía a través de la ventanilla de un tren, atravesado por el tendido de cables de alta tensión).

 

Este artista español (Murcia, 1937) lleva un largo recorrido en el mundo del arte, con paradas en el arte conceptual, el constructivismo, las paradojas y la materialización del tiempo. En alguna estación fue premiado (Premio Nacional de las Artes Plásticas, España, 2007) y otras se las saltó (aunque estudió arte y arquitectura, nunca se licenció). No se vende y raramente vende, no se repite aunque trabaja con las mismas ideas, es divertido, irónico y modesto, casi ninguna colección del mundo, pública o privada, tiene obra suya. No le gusta archivar ni documentar sus obras, ya que, dice, lo que merece la pena se guarda en la memoria. No hace obras sino ejercicios. No utiliza mail y no tiene teléfono móvil. No viaja a Chile porque cree que el viaje sería una tortura, y además, prefiere el tren al avión. Sus exposiciones tiene pocos elementos, pero los suficientes para cumplir con sus intenciones iniciales. Y cómo él mismo define sus trabajos, es un ejemplo, aunque no tiene valor ejemplar.